Me llamo César, y he tratato con gente mayor durante muchos años de una comunidad religiosa de vida contemplativa, asistiéndolos en sus múltiples necesidades asistenciales: compañía, aseo personal, paseo, administración de medicamentos, alimentación, ayuda en el vestir, a levantarse y acostarse en la cama, las compras tanto en farmacia, como de productos de primera necesidad, compañía en consulta médica o en centros hospitalarios.
Para mí no se trata solo de un mera cuestión de trabajo remunerado sino también de servicio sincero y caridad.
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