He tenido la suerte de convivir con mascotas desde mi infancia hasta mi juventud, lo que me ha enseñado a "leer" su lenguaje corporal y entender cuándo necesitan espacio, comida o simplemente un buen rato de mimos.
Decidí empezar a cuidar mascotas de forma externa porque extraño tener esa alegría en mi día a día. Al elegirme, no solo contratas a alguien que los pasee, sino a alguien que genuinamente disfruta de su compañía.
• Respeto total por las normas de alimentación y conducta que me indiques.
• Trato cariñoso y sin estrés.
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