Hola soy Ana, tengo 24 años, soy estudiante de medicina y, lo más importante, amante de los animales desde que tengo uso de razón.
Los primeros 8 años de mi vida no recuerdo otro deseo de cumpleaños que no fuera un perrito, y cuando Nika (un cachorrito de shih tzu) llegó a mi vida todo cambió para mi y mi familia. Desde el día 1 fue una más, dándole todo el amor y el cariño del mundo, y que ella siempre nos devolvía. Cuando tenía 18 por motivos desafortunados e imprevistos Nika nos dejó, pero nosotros siempre la llevaremos dentro porque siempre será una parte imprescindible de nuestra familia.
Después de aquello se hacía raro el tener otro perro, pero la vida tenía otros planes para mi. Conocí a mi novio y cuando llevaba un año con él, decidió tener un Pomeranian. Es el torbellino de la casa, con una energía inagotable y una carita a la que es imposible regañar por nada. Es un perrito muy afortunado porque jamás le va a faltar amor, pero nosotros siempre vamos a estar en deuda con él por unirnos más y por toda la felicidad que nos aporta.
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