Cuando cuido mascotas en la casa de su dueño, me adapto completamente a su rutina y necesidades. Me aseguro de seguir sus horarios de comida, paseo y descanso, manteniendo siempre su espacio limpio y cómodo. Dedico tiempo para jugar con ellos, darles compañía y mucho cariño, para que se sientan seguros y tranquilos incluso cuando sus dueños no están. Mi objetivo es que no extrañen demasiado y se sientan en confianza todo el tiempo.
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